Desde los años treinta, cada mañana se abre la misma puerta en el número 64 de la calle Montejano. Por ese mostrador han pasado casi cien años, una reforma entera y tres generaciones de vecinos de Las Pedroñeras. Y todavía hoy, a quien entra se le llama por su nombre.
En la Calle Montejano, 64 de Las Pedroñeras hay farmacia desde los años treinta. Generaciones de vecinos han entrado por la misma puerta a por sus medicinas, a preguntar una duda o, simplemente, a saludar.
En 1996 María Consuelo Sáez Motilla, a quien en el pueblo todos conocen como Chelo, tomó el relevo como farmacéutica titular. Desde entonces la farmacia lleva su nombre y ha seguido en el mismo sitio, solo durante una reforma se trasladó unos meses a otro punto de la misma calle.
A principios de los 2010 el local se rehízo por completo. Hoy es una farmacia moderna e informatizada, donde trabajamos con protocolos para que cada servicio, de la revisión de la medicación al SPD, se haga siempre bien y de la misma manera.
Lo que no ha cambiado es la manera de atender. Chelo conoció a los abuelos, ha visto crecer a los nietos y hoy atiende a sus hijos, tres generaciones de familias de Las Pedroñeras en el mismo mostrador. Esa cercanía también sale de la farmacia, en los cursos, charlas y sesiones educativas en las que ha participado con el centro de salud, el ayuntamiento y las asociaciones del pueblo.
Abre por primera vez una farmacia en el número 64 de la calle Montejano. Casi cien años después, sigue levantando la persiana cada mañana en el mismo sitio.
María Consuelo Sáez Motilla se pone al frente de una farmacia que el pueblo ya sentía suya, y empieza a conocer por su nombre a quien cruza la puerta.
Se rehace todo desde cero. Durante la obra la farmacia se muda unos meses calle abajo, y vuelve a su sitio con instalaciones nuevas.
Los niños que venían de la mano de sus abuelos vuelven hoy con sus propios hijos. Al otro lado del mostrador, los reciben las mismas caras.
Chelo es la titular de la farmacia desde 1996. Lleva tanto tiempo en el mostrador que atiende ya a la tercera generación de algunas familias. Fuera de la farmacia ha dado cursos, charlas y sesiones educativas con el centro de salud, el ayuntamiento y asociaciones del pueblo.
Manoli es la más veterana del equipo, lleva unos treinta años en la farmacia. Conoce a muchos de los que entran por la puerta por su nombre, y sabe lo que toman y cómo les va. Está formada en la preparación del SPD y ha hecho cursos de dermofarmacia.
Isabel es la última en llegar, se incorporó al equipo hace unos meses. Como el resto, está formada en la preparación del SPD y ha hecho cursos de dermofarmacia.
No es un servicio aparte: es la forma de atender en el mostrador, tanto si vienes a por algo concreto como si vienes a preguntar.
Sabemos qué tomas, qué te sentó mal y qué te preocupa. Preguntamos antes de recomendar.
Explicamos con calma y sin tecnicismos, las veces que haga falta, en el mostrador o por teléfono.
Volvemos a preguntar cómo va. Si algo no encaja, lo hablamos contigo y con tu médico.
Nos tienes en el mostrador de C/ Montejano, 64. Pásate y pregunta lo que necesites.